Virus

Febrero 1, 2008

 

Llevo dos semanitas con un trancazo gripo-virulento de cagarse la perra… Al final, el lunes y el martes terminé de baja en la cama, con fiebre, chutado de medicamentos y bebiendo agua en cantidades industriales.

La verdad es que habrá gente que disfrute con esto de estar en casa sin dar palo al agua, pero yo lo llevo muy mal. ¡Si no puedes hacer nada! El ordenador, ni tocarlo, porque se me carga en seguida la cabeza. La tele… casi tres cuartos de lo mismo. Lectura, tampoco, porque te comienzan a llorar los ojos a los cinco minutos y no hay Dios que pare. Si te sientas en el sofá, a la media hora te duelen todos los músculos del cuerpo…

En resumidas cuentas, la oferta lúdico-festiva es bastante paupérrima en estas circunstancias. Encima, tampoco estás de humor para aguantar las llamaditas de cachondeo de tus compañeros de curro… Y eso que la de Freddy y Repi haciéndose pasar por el Director General no estuvo nada mal, pero no tenía el cuerpo para jotas. La leche…

Y lo que no entiendo es que no exista algún tipo de servicio o asistencia a domicilio, porque manda recojones que tenga que irse uno, con 39 ºC de temperatura corporal, un lunes a las 08:30 (y -1 ºC de temperatura ambiente), al “ambulata” para que el galeno de cabecera me certifique que, efectivamente, tengo un gripazo de caballo. No lo sabía, oye. Joder, qué desgracia.

Total, que el miércoles me reincorporé más contento que unas castañuelas. Qué triste. No me imaginaba ni en mis sueños más lujuriosos y tórridos que, algún día, iba a disfrutar volviendo al curro. Pero aquí estamos… Bueno, todos no. Ahora Repi se ha contagiado y es él el que está de baja… Es lo que tiene.

Así son las cosas.

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