Locos y anormales.

Enero 25, 2008

 

Se va a celebrar la vista oral de un caso que tiene como acusados a los padres de un joven de 17 años que perdió la vida en un accidente de tráfico ocurrido el verano del 2004 en un pueblo de La Rioja. El menor, que iba en bicicleta, fue arrollado por el conductor de un Audi A-8 que ahora exige a la familia de la víctima el pago de cerca de 20.000 euros por los desperfectos que el impacto causó en su vehículo.

Al parecer, y según el informe técnico de la Guardia Civil, el joven ciclista no respetó ese stop y fue arrollado por un coche de alta gama que circulaba a 113 kilómetros por hora por una carretera donde el límite de velocidad estaba fijado en 90. El vehículo llevaba desactivado el sistema de frenada ABS, y el conductor presentaba una tasa de 0,15 miligramos de alcohol por litro de aire espirado.

La verdad es que, antes de emitir un juicio, sería conveniente oír a ambas partes y conocer toda la información, puesto que he oído por testimonios de vecinos de la localidad (que si ocurrió de noche, que si era una zona sin visibilidad, etc.); vamos, pero todos los detalles apuntan a que ambos implicados (víctima y conductor), tuvieron su parte de culpa, si bien no es equiparable ni de lejos a la del conductor, que infringió un par de normas de tráfico para empezar (velocidad y tasa de alcohol); eso por no entrar en dimes y diretes filosóficos sobre la catadura moral del individuo…

Tras leer esta noticia, y escuchar anoche la otra del pastor (analfabeto), encarcelado tres meses por no saber leer unos carteles que prohibían el acceso a una zona militar (sin vallado ni delimitación física) que invadieron sus ovejas para pastar (o al menos eso parece), uno no puede menos que preguntarse si nos estamos volviendo todos cada día un poco más gilipollas y anormales (y me incluyo el primero)…

En fin, voy a ver qué cojones quiere mi jefe, que parece que se le ha vuelto a colgar el ordenador… ¿Tan difícil es asimilar que basta con doble click para abrir el Explorer y ESPERAR a que se abra, en vez de pulsar doscientas veces sobre el icono? Me juego la mano a que me encuentro, como siempre,15 ventanas del Explorer abiertas, mientras el susodicho balbucea: “Esto parece que no va… vaya mierda de aparato”. Ayyy… qué cierto es el refrán ese de que no está hecha la miel para la boca del asno.

Ya os explicaré otro día cómo apagar el ordenador arrancando el teclado y tirando al suelo el monitor… Creo que figura en los anales de la Historia Informática por tamaña proeza. Ni Peter Sellers…


Sin más…

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